Documento sin título
Marmota
Vancouver (Marmota vancouverensis)
Esta
peculiar marmota, en peligro de extinción,
soporta los rigores del invierno mediante la hibernación,
un proceso en el que se ralentizan todas las funciones
corporales para de este modo minimizar el gasto
de energía, como consecuencia de la escasez
de ingesta de alimentos. Permanece en el interior
de una madriguera durante el invierno, reduciendo
al mínimo la actividad del corazón,
lo que hace que el flujo sanguíneo no sea
impulsado con la suficiente fuerza como para que
el riñón pueda realizar su funcional
como es habitual. Por ello, cada cierto tiempo (entre
8 y 9 días), su corazón comienza a
latir de una forma más enérgica durante
unos minutos, para que la presión sanguínea
aumente y con ello el riñón pueda
filtrar la sangre y eliminar los residuos contenidos
en la sangre.
Cuando
el invierno ha pasado, la débil marmota sale
de su guarida, siempre y cuando haya administrado
adecuadamente sus reservas energéticas durante
su periodo de letargo, aumentando su ritmo metabólico.
Aunque la marmota ha perdido un tercio de su masa
corporal y está hambrienta, tendrá
que permanecer una semana más sin alimentarse,
permitiendo así que su recubrimiento intestinal
se rehaga, lo que es demasiado tiempo para algunos
miembros, que ocasiona la muerte de algunos moribundos
especimenes.
|
|
A
pesar de las increíbles adaptaciones evolutivas
del oso polar, éste podría desaparecer
en unos pocos años como consecuencia del cambio
climático… |
Oso
Polar (Ursus maritimus)
De
entre toda la familia de osos que habitan sobre
la superficie terrestre, unas ocho especies, el
más sacrificado es el oso blanco u soso polar,
al contar con el inhóspito ártico
como hogar. Debido a las extremas condiciones en
las que vive, su dieta es casi exclusivamente a
base de focas u otros pequeños mamíferos,
recorriendo, de media, unos 60 km diarios para encontrarlos.
Su aislamiento térmica es muy bueno al disponer
de un pelaje blanco que permite la incidencia de
la escasa luz hasta su piel más oscura, lo
que le permite disponer de una bolsa de aire calienta
sobre su superficie, lo que le sirve de aislante.
Sus zarpas cuentas con membranas entre sus dedos
para poder desplazar más agua en sus desplazamientos
entre los hielos.
|
| Otra
adaptación que es increíble es el
que permite que las madres tengan a sus crías.
Durante los dos o tres meses más duros del
invierno, las hembras se cobijan en madrigueras
escarbadas en la nieve para estar más calientes
y así no gastar tanta energía, acumulada
en forma de grasa por todo su cuerpo. Durante este
tiempo, permanecerá en un estado de semi-inconsciencia,
durante el cual, dará a luz a una pareja
de diminutos oseznos (1% madre), amantándolos
con una leche muy cremosa por su 50% en grasa. Con
ella, los oseznos aumentarán su peso diariamente
en un kilo, mientras que la madre perderá
tres, por lo que la reserva que acumuló previamente
será vital para su supervivencia.
Abejorro (Bombus
terrestris)
Los
insectos
son denominados animales de sangre fría porque
necesitan de la radiación solar para calentar
su cuerpo y con ello activar su metabolismo. Sin
embargo existe un abejorro que cuenta con algunos
trucos para adelantarse a sus compañeros
insectos en la reaparición primaveral tras
la hibernación. Cuando el hielo todavía
no se ha retirado de su entorno, el abejorro, incapaz
de moverse por la escasa temperatura de su sangre,
de unos escasos grados, hace sacudir unos músculos
de su abdomen (heterotermia) para generar calor,
que es redirigido hacia la sangre que tiene que
fluir hacia sus alas, que aumenta su temperatura
hasta los 40 grados centígrados. Ello permite
que pueda agitar así las alas y con ello,
elevar el vuelo.
Este
truco le permite disponer del polen de todas las
flores que ya están abiertas, evitando la
competencia del resto de insectos. Cuando ha chupado
el alimento necesario se dirige hacia su nido, provisto
de un recubrimiento peludo similar al de los mamíferos,
con el que evita la pérdida de calor, para
calentar los huevos, a forma de incubadora, similar
a como lo hacen los aves. Este calor lo proporcionan
los mismos músculos que calentaron la sangre
de las alas, pero que ahora lo redirigen a la sangre
que se almacena en el abdomen, en contacto con los
huevos.
|
| Rana
de la Madera (Lithobates sylvaticus)
Existe
una rana en el norte de América que realiza
una hibernación diferente a la típica
ralentización de las funciones corporales
de los mamíferos. Estas ranas simplemente
se mueren, es decir, se produce un proceso en el
que todos sus órganos se paran, incluido
el corazón, y con ello el flujo de sangre
en su interior. Cuando el primer cristal de hielo
es percibido por su cuerpo, se inicia una reacción
en cadena que hace que todo su cuerpo se congele
rápidamente gracias a las nucleoproteínas.
El secreto de su “muerte” consiste en
la glucosa, un anticongelante natural, que recubre
todas las células haciendo que éstas
permanezcan vivas pero aisladas, lo que permite
que el 65% del agua de su cuerpo pueda congelarse.
|
En
el norte de América, la rana de la madera
permanece congelada durante el invierno...
|
| Guante
el periodo en el que está congelada, la glucosa
almacenada en el interior de sus células,
le sirve a éstas de alimento, a la vez que
hacen que su interior no se congele. Como siguen
vivas, producen continuamente desechos, que serán
expulsados cuando vuelva a la vida. Este proceso
se producirá cuando su entorno se descongele,
y se iniciará con una descarga eléctrica
en su corazón, similar a la forma en la que
se reanima a los pacientes con paro cardiaco. Esta
reanimación se debe a unas fibras, que se
sitúan sobre las paredes del corazón,
que acumulan electricidad estática y la liberan
simultáneamente en un instante.
Dromedarios
(Camelus dromedarius)
Los
dromedarios pueden vivir en el desierto
por adaptaciones como la acumulación de grasa
en su joroba, una situación estratégica
que evita el exceso de calor por todo el cuerpo
con un recubrimiento homogéneo. También
disponen de pestañas largas y finas, que
mantienen los ojos a salvo de que les entre arena.
La escasez de agua y las temperaturas tan elevadas
se sobrellevan mediante sus cavidades nasales que
aportan la humedad necesaria al aire inhalado de
camino a los pulmones y lo enfrían hasta
la temperatura de éste. En su exhalación,
lo resecan reteniendo así la escasa agua
a lo largo de todo su aparato nasal, existiendo
en su final, además, unos cristales que captan
hasta la última gota de agua.
Cuando
llegan a un oasis, consiguen tragar unos 200 litros
de agua en menos de tres minutos, gracias a sus
células sanguíneas. La forma oval
de éstas hace que tengan una mayor resistencia,
por lo que retienen una mayor cantidad de agua en
su interior. En el hombre, debido a la forma esférica
de sus células, éstas estallarían
al no aguantar tal aumento de volumen. La forma
oval de las células también permite
que sigua moviéndose el torrente sanguíneo
cuando el agua disuelta es muy reducida...
Referencias:
"Maestros de la Supervivencia"
|
|
|
|